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lunes, 13 de junio de 2011

Manuscritos de bardo - El trono de los susurros

¡Oh, magnífico artefacto!
En la ciudad de Pergrim te encuentras
y de las profundidades abisales procedes.
Narra tu leyenda que el que se sienta en ti
es capaz de oir pasado, presente y futuro.
No obstante, no todo el mundo es capaz de soportarte.
Hace falta valor y medicinas mágicas que impidan
volverse loco con tus susurros.
¡Oh, magnífico artefacto!
¡Algún día desvelaremos tus secretos!

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sábado, 2 de octubre de 2010

La ciudad de Ratué (V) - Los jardines de palacio




-¡Longa ver vinitis! -exclamó Aet, mientras sostenía una pluma con una mano y un libreto de conjuros básicos en la otra. Muy a su pesar, nunca ocurría nada. Como cada mañana, se acercaba a los jardines de palacio para practicar conjuros elementales, como levitación de plumas de ave o purificación de agua.

Los jardines de palacio hervían de actividad. Los soldados de la Casa se agrupaban allí todos los días para practicar lucha con espada y tiro con arco. Aet los observaba y pensaba que quizás debiera dejar de lado sus intentos fallidos y ponerse a practicar con ellos las disciplinas marciales. Por lo menos su padre así lo quería.

Aet era de complexión delgada y no muy alto para su edad. Sus mejillas rosadas y cara aniñada le conferían un aspecto infantil, aunque ya había cumplido los veinte años. Su musculatura y puntería tampoco eran su punto fuerte, apenas podía sostener una espada y nunca había sido buen tirador. Por eso se había decidido por la magia.

La magia no necesitaba de musculos ni de precisión con el arco para ser usada, sólo disciplina. Por eso algún día quería entrar a formar parte de la escuela de magos, situada en la vecina ciudad de Pergrim, muy al norte de Ratué. Para ello necesitaba que un mago lo apadrinase y convenciera al Conclave de Pergrim de que era apto para entrar en la escuela. Él quería que Gárim fuese ese padrino, pero no había tenido mucho éxito.

Le gustaba ponerse a practicar en la parte este del jardín, cerca de la torre de Gárim. Algunos soldados le miraban recelosos, ya que la magia, mal ejecutada, podía ser impredecible.

-¡Longa ver vinitis! -volvio a exclamar Aet, sin efecto.

Aet decidió volver a sus aposentos tras este último intento para así repasar mejor las teorías elementales de la magia. No obstante, su último conjuro fallido no cayó en saco roto. Gárim, que había estado observándolo desde un ventanuco de su alcoba, pensó que quizás podría tener planes para él.

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martes, 28 de septiembre de 2010

Manuscritos de bardo - Haiku a la ausencia

El guerrero Silf,
volvia a su casa,
había nada.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

La ciudad de Ratué (IV) - El duque

-No me puedo creer que sigamos discutiendo sobre el reparto de las tierras, Bargan de Balsonda. -interrumpió Alexander, duque de Liet. -Hace años que las demarcamos, con el consenso común del Consejo. No tienes derecho a reclamar zonas que por derecho nos pertenecen. No es mi problema que nuestros campos se mantengan más fértiles que los de vuestros. -reprochó el duque.

Alexander de los Liet, duque por noble nacimiento, asistia a una de las regulares reuniones del Consejo, donde se discutían temas de estado que afectaban a la ciudad o al país. Alexander tenía el pelo pelirrojo, corto y rizado, además de una poblada y recortada barba. Tenía el aspecto que se podia esperar de un noble como él: altivo y magnánimo. Debido a su fuerte carácter se había erigido como lider natural de entre sus hermanos. Era la piedra angular de la Casa Liet.

-Mi gente necesita de otras tierras, Alexander, debes comprenderlo. Con las que tenemos apenas podemos mantener a nuestro ejército -dijo Bargan, acabando su exposición.

-Nosotros necesitamos las tierras tanto como vosotros. Si necesitais más, anexionad las tierras bárbaras, que se extienden al suroeste, mas alla de las vuestras. ¡Las tierras de Liet se mantendrán como están! -concluyó Alexander.

-¡Orden!¡Orden, señores! -exclamó el moderador del consejo mientras repicaba con su mazo en el centro de la mesa. -Vamos a proceder al voto del nuevo plan de reestructuración de tierras presentado por Balsonda. Como siempre, indiquen con el pulgar si están a favor o en contra. A ver... Liet, Dorgan, Amenter y Nert en contra; Balsonda y Vaata a favor. En nombre del consejo deniego la propuesta presentada por Bargan de Balsonda con dos votos a favor y cuatro en contra. Con esta votación doy por concluida la sesión del consejo.

Alexander se levantó de su asiento y, satisfecho con la última votación, salió por la puerta que correspondía a su Casa. Fuera le esperaba su guardia personal, que le escoltó a traves de los puestos del mercado circular hasta su palacio. Una vez dentro, cruzó el amplio vestíbulo en linea recta y se dirigió al salon principal del palacio, en dirección a su trono. Gárim, que se encontraba en la sala, le salió a camino.

-¡Salve Alexander! -exclamó Gárim. -Señor, he preparado las pociones y elixires correspondientes a esta estación. Están preparadas para repartirlas entre la guardia y el ejército. Además he preparado los tónicos destinados a vuestra familia.

-Muy bien Gárim, como siempre has cumplido tu cometido a la perfección, sirves bien a nuestra familia. Ahora puedes retirarte -dijo Alexander, levantando la mano.

Gárim se despidió con un ademán y salió del salon del trono por una puerta lateral.

-Bien... parece que todo sigue en su sitio, tal y como debe estar -dijo Alexander para sus adentros, sentandose en el trono.

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jueves, 23 de septiembre de 2010

Manuscritos de bardo - La dama del centeno

Cerca de la ribera del Rin vive un sauce.
Da cobijo a bienhechores y pecadores.
Sus ramas se agitan al viento,
no se detienen ni un momento.
¡Ay! Buen sauce,
qué haríamos nosotros sin tus ramajes.

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Diario de Gárim - La mina de cristales

Dicen que, cerca de la ciudad de Ganser, existe una colina; y en su interior se encuentra una mina de cristales, que contienen poder mágico. Los cristales rebosantes de poder pueden ayudarme a alargar mi vida de forma mágica. Algún día debo plantearme realizar una expedición para comprobarlo. Según los mapas, que he comprado a mercaderes de la zona, la entrada se encuentra en la ladera oeste de la montaña.

Se dice que la mina antes estaba regida por gnomos, pero se convirtieron en esclavos de los goblins, que ahora dominan la zona. La entrada podría estar bien custodiada, incluso por algún que otro troll, que como suele pasar en las inmediaciones, forman grupos con los goblins a cambio de carne fresca. Sin duda necesitare algunas pociones de invisibilidad o enseres que proporcionen una funcionalidad similar.

El mapa de la caverna que tengo, indica que la mina tiene dos niveles inferiores a la entrada. Las dos secciones de mina están comunicadas mediante escaleras de caracol paralelas y talladas directamente en la dura roca. Las grutas tienen una amplitud similar y ambas deberían contener cristales mágicos, aunque es de suponer que en la gruta inferior sean de mejor calidad, ya que las minas se excavan de arriba a abajo, pudiendo haberse agotado arriba.

El problema será, sin duda, sacar los cristales de la mina en cantidad suficiente para serme de utilidad. Puede ser que necesite unir fuerzas con los infelices gnomos esclavos que estén atrapados allí. Quizás hasta tenga que instigar a algunos mineros para formar una revolución, y así eliminar a los goblins y trolls que gobiernan la mina.

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jueves, 16 de septiembre de 2010

Manuscritos de bardo - Lobo de mar

En el acantilado podeis ver a un lobo,
como habla con las olas.
Este lobo no aúlla a la luna ni a las estrellas,
aúlla al alborotado mar.
Una encrespada ola le moja las patas.
Miradle ahora como baila,
este lobo es de mar.

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